Leer trae muchas ventajas para la vida, principalmente en etapas tempranas del desarrollo como lo son la infancia y adolescencia. Si se adquiere este hábito y se mantiene en el tiempo, se contará con una gran herramienta para alimentar la creatividad, imaginación y adquirir conocimientos nuevos constantemente.
Uno de los grandes retos que presenta el mundo en la actualidad es que vivimos en una constante dinámica de mantener nuestra atención y concentración. El hábito de la lectura puede ser un escudo para fortalecer y proteger nuestra mente de las distintas distracciones que abundan en la cotidianidad.
Miles de anunciantes y creadores de contenido están luchando constantemente para poder tener esa atención. Los niños y adolescentes no están exentos de esta realidad, incluso, podemos decir que están más vulnerables a este tipo de influencias e incluso a desarrollar trastornos de atención debido a la excesiva estimulación y multiplicidad de mensajes. ¿Qué podemos hacer como padres y cuidadores?
Leer y comprender
En las primeras etapas podemos comenzar a sumergir a nuestros hijos o alumnos en el mundo de la lectura acompañándolos y ofreciéndoles libros adecuados para su edad y su etapa de desarrollo. Es recomendable realizar estas lecturas conjuntas para verificar la comprensión de los textos leídos y explicar conceptos nuevos o desconocidos para poder aprovechar al máximo valor de esta actividad.
En el Gimnasio Fontana contamos con una extensa biblioteca para que hasta los más ávidos lectores de diferentes edades puedan darse un festín de historias y conocimiento en el momento que quieran.
Mayor retención de la información
La lectura es una gran manera de adquirir conocimiento nuevo que potencialmente nos puede acompañar toda la vida. Cuando una persona lee, hace un ejercicio que ayuda a desarrollar el lenguaje, incrementar la capacidad cognitiva, así como a interiorizar y evocar el conocimiento o las historias más fácilmente.
Este fenómeno se intensifica cuando el aprendizaje se presenta en forma de historia. Las historias no solo capturan nuestra atención, sino que también organizan la información de una manera que resulta más fácil de recordar. Los relatos conectan los hechos y datos con emociones, imágenes mentales y situaciones concretas, lo que crea asociaciones más profundas en nuestra memoria. Por eso, al aprender a través de historias, no solo retenemos mejor la información, sino que también somos más capaces de evocarla con precisión cuando la necesitamos.
Además, las historias facilitan la comprensión al contextualizar conceptos complejos dentro de tramas narrativas que tienen sentido. Este enfoque narrativo hace que el aprendizaje sea más accesible y significativo, transformando el acto de leer en una experiencia rica y memorable. En lugar de memorizar datos aislados, se absorben conocimientos que están tejidos en un tapiz de experiencias y emociones, lo que asegura que permanezcan por mucho más tiempo. De esta manera, la lectura no solo nos informa, sino que transforma, al convertir el conocimiento en parte integral de la propia historia personal.
Guiar con el ejemplo
Nuestro ejemplo, queramos o no, es una gran experiencia educativa, lo que hacemos es uno de los primeros contextos de aprendizaje de un infante o adolescente. No hace falta compartir demasiado con niños para darse cuenta de que más que las instrucciones, ellos siguen el ejemplo de sus mayores. Cuando un niño, especialmente un hijo, ve que un adulto cercano realiza una actividad con agrado y disfrute, va a querer tener la misma experiencia. Por eso es importante mantener espacios de lectura propios para guiar mediante el ejemplo y también para aprovechar todas las ventajas de la lectura.
Por otro lado, cuando los niños observan que la lectura es una parte natural y apreciada de nuestra rutina diaria, es más probable que desarrollen una relación positiva con los libros. Ver a un adulto sumergido en la lectura les transmite un mensaje poderoso: leer no solo es valioso, sino también placentero. Este ejemplo constante puede despertar en ellos la curiosidad y el deseo de explorar por sí mismos, iniciándolos en un camino de aprendizaje y descubrimiento que puede durar toda la vida.
Además, compartir nuestras propias experiencias de lectura con los niños—como hablar sobre un libro que nos ha emocionado o contarles lo que hemos aprendido—puede fortalecer aún más este vínculo. Estos momentos de intercambio no solo fomentan el interés por la lectura, sino que también crean oportunidades para dialogar sobre temas importantes y construir conexiones significativas entre generaciones. De esta manera, al guiar con el ejemplo, no solo se cultivan futuros lectores, sino también enriqueciendo nuestras propias vidas y las de quienes nos rodean.
Desarrollar la creatividad y conocer el mundo
Cuando leemos, inevitablemente estamos activando nuestra imaginación, permitiendo que nuestra mente viaje más allá de las palabras impresas en la página. Cada libro es una puerta hacia un mundo nuevo, un universo alterno donde se puede explorar ideas, emociones y experiencias que quizá nunca se vivan de otra manera. Se da la conexión con personajes, ya sean históricos o ficticios, sintiendo sus alegrías, dolores y luchas como si fueran vivencias propias. A través de los ojos del autor, se puede recorrer paisajes lejanos y desconocidos, sumergiendo al lector en culturas y lugares que, de otro modo, permanecerían fuera del alcance. Así, la lectura se convierte en un acto de trascendencia, una forma de viajar sin moverse, de vivir otras vidas mientras se enriquece la propia.
La lectura desarrolla nuestra creatividad, lo cual es un pilar de nuestro modelo educativo What if? Además de ser un elemento muy importante para la búsqueda de la felicidad propia, también puede ponerse al servicio del mundo por medio de la innovación en diferentes áreas del conocimiento.
¿Qué aprenden los niños con la lectura?
Leer es una herramienta poderosa para reafirmar la personalidad en la adolescencia y profundizar en el autoconocimiento. Al sumergirse en distintos relatos y perspectivas, las personas confrontan sus propias creencias y emociones, lo que les permite entenderse mejor y fortalecer sus convicciones. Cada historia que se lee actúa como un espejo que refleja diferentes aspectos de la identidad, ayudando a descubrir quiénes son realmente y cuáles son los valores que los definen. A través de este proceso, las personas no solo se conocen mejor, sino que también se vuelven más conscientes de sus fortalezas y debilidades, lo que contribuye al crecimiento personal.
Además, la lectura conecta con autores cuyas ideas y estilos resuenan con las propias experiencias y pensamientos, creando afinidades que trascienden el tiempo y el espacio. Este vínculo no se limita solo al autor, sino que se extiende a otros lectores que comparten las mismas pasiones y descubrimientos. En este sentido, los libros no solo son fuentes de conocimiento, sino también puentes que unen a personas con intereses comunes, creando una comunidad de almas afines. Encontrar estas conexiones brinda una sensación de pertenencia y enriquece emocionalmente, ya que abre la perspectiva de la vida.
Si te interesa nuestra filosofía de aprendizaje y tienes hijos en edad escolar, te invitamos a una de nuestras charlas de admisiones, para saber si el Gimnasio Fontana es un buen lugar de formación para las personas que tienes a tu cargo en esta importante etapa.









