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Bienvenidos a Nuestro Colegio - Gimnasio Fontana

Gimnasio Fontana

Gimnasio fontan
Gimnasio fontan

Tú les has dado alas,
nosotros les enseñamos a volar...

Cosas por contar
4 de Diciembre de 2017

  

MARÍA PAULA BRAVO

6A

Cuento: Los sonidos del Paz.

 


Capítulo 1

Mi nombre es Abbas soy un niño de  12  años  como  cualquier  niño  en  mi  país. Mi vida era normal, tengo 2 padres, una casa, un colegio,  iba  a  la  escuela  todos  los días, y buenas anécdotas en  el  mar.  De  pequeño  cuando  iba  al  mar  con  mis padres contemplábamos el cielo mas  que  todo.  No  pasaba  ningún  pájaro.  Al  caer las olas se escuchaban golpes  de  las  botellas  que  andaban  rodando  chocándose una con otra. La arena tenía pedazos de vidrio por lo  tanto  teníamos  que  llevar zapatos y  no  chanclas.  Recuerdo  que  el  mar  de  un  color  grisoso  salían  peces  a la orilla uno a uno, pronto descubriría que no salían vivos del agua.

En la escuela nos enseñaban a sumar y a restar y luego los  sonidos  de  los animales   como  los  pájaros.  Nunca  había  escuchado  un  pájaro  en  la  vida real.

El día había llegado.  No  entendía  lo  que  pasaba.  Mis  padres  actuaban  más  raro de lo  normal,  angustiados,  con  miedo...  cogiendo  todo  a  su  paso.  Ese  día  no  fui a la  escuela.  Desde  lo  lejos  se  escuchaba  estallidos  fuertes.  Tenía  miedo,  no sabia que  pasaba,  mis  padres  no  me  querían  hablar,  veía  el  horror  en  sus rostros. -¿ Papi que pasa ?- pregunte -¿Por  que  no  fui  a  la  escuela  hoy ?-  nadie me contestó. Mi papá me cargo fuerte y salió corriendo de la casa con mamá.

Nos subimos al auto y nos fuimos. En el recorrido  logre  comprender  las respuestas hacia mis preguntas. Desde lo lejos se veían colosales  hongos de fuego que estallaban creando un fuerte sonido. Sentía mucho miedo.

El sonido se hacía más fuerte y los hongos de  fuego  más  grande.  Del cielo caían cohetes anchos de metal que eran lo responsable de las explosiones.

...

-Abb, despierta- dijo mi mama -llegamos, ya estamos seguros-

Lentamente me fui  levantando  poco  a  poco.  Vi  por  la  ventana  una  casa  roja  de tres pisos de altura,  sin  nada  al  rededor.  Al  salir  del  auto  mire  el  exterior, estábamos un medio de muchas colinas. Solo la casa roja en  una  colina  verde. Al entrar, una mujer de la edad de mi madre  se  dirigió  a  mi  con  una  sonrisa  y  los brazos extendidos gritando mi nombre.

-¡Abbaaaaaaaas!-  Al  alcanzarme  me  dio  un  fuerte  abrazo.  -¿quien  eres?- pregunte

-¿No te acuerdas de mí?-  pregunto  -¡Tu  tía  Lio!-  exclamo.  Mi  cara  de  confusión hizo incomodar a mi madre. -hijo, ¿que tal si vas a dar una vuelta por  la casa?- preguntó  mi  mama.  Asentí  con  la  cabeza  y  despacio  me  fui  soltando  de  Lio. "Que  casa  tan  grande"  pensé.  "No  veo  ventanas".  La  verdad  no  me  sorprendí. Al abrir la puerta del patio trasero me  topé  con  mas  colinas.  El  cielo  estaba  gris, por eso decidí entrar de nuevo a la casa. La Luz  de  adentro,  color  amarillo,  daba  un cálido ambiente.

-¡perdonen mis modales!- exclamó la tía Lio -deben estar cansados, aquí está su habitación- nos indicó señalando con un  dedo  una  puerta  de  madera  oscura.  Al abrir la puerta encontré una habitación bonita, al parecer si  había  ventanas.  Solo había una cama grande, un  baño  y  un  tocador.  Estaba  apunto  de  entrar,  cuando de repente alguien cogió mi camisa. - no pequeño, tu  cuarto  esta  hacia  allá- respondió un hombre con  camisa  blanca  de  rayas,  pelo  negro  y  ojos  azules.  -El es Teld, mi prometido- dijo Lio  con  una  cara  enamorada.  Mi cuarto  era  pequeño, una sola  cama  y  un baño.

"Más cerca, más cerca" pensé "cada vez".

En la noche escuche desde lo lejos explosiones cada vez más cerca, no podía dormir.

Capítulo 2

Desperté, no pensé que  podía  dormir  esa  noche.  El  desayuno  era  escaso.  Solo una tostada de pan  con  una  pequeña  taza  de  chocolate.  -que  pena  con  uds- dijo la tía -estos días la comida  es  un  tesoro-  respondió  mamá  con  una  sonrisa optimista. Papá salió del cuarto, bostezando. -no fue una buena noche- dijo

-buenos días campeón, ¿lograste dormir?- preguntó mirándome a los  ojos. - si,  un poco- dije. La tía comenzó a susurrar mirando al suelo, hablando con ella misma.

-Lo que me preocupa es  el  almuerzo-  dijo  -ya  no  hay  comida-  dijo  mientras abría un cajón de la  cocina  completamente  vacío.  -el  pueblo  no  está  tan  lejos-  dijo mamá - si vamos pronto lograremos comprar lo suficiente- propuso mamá.

-si, si, si- contestó la  tía  -¿y  quién  cuidará  de Abb?-  preguntó  papá.  -yo  lo  haré- dijo Teld. -bueno y  que  esperamos-  dijo  Lio.  Pronto  todos  salieron  de  la  casa  con el carro, y me dejaron solo con Teld.

-Bueno campeón, que quieres hacer- me pregunto, pero no respondí. Su celular comenzó a sonar. -debo atender esto,  será  rápido-  exclamó  -solo  a  unas  puertas más de tu  cuarto  hay  una  biblioteca,  pequeña  pero  cálida.  Solo  recuerda  prender la calefacción antes de entrar- dijo, eh inmediata mente contesto el teléfono. "Una biblioteca es  lo  que  me  hace  falta  en  este  momento"  pensé.  Me  dirigí  a  mi cuarto, pase derecho, y entre a la biblioteca de dos puertas. Al lado de la puerta encontré el botón de la calefacción  y  no  dude  en  oprimirlo.  Estaba  un  poco averiado, soñaba como un motor.

Cogí un libro de portada  azul  cuyo  título  decía  "aviones  de  guerra"  algo  ideal para mi edad. Dure unas horas concentrado en el libro,  el  sonido  de  la  calefacción  se hacía más fuerte eh hizo que  me  imaginara  en  uno  de  esos aviones  de  guerra. "Volar volar volar" solo pensaba en como se sentiría. Era algo extraño, puesto que comencé a oír el sonido de un avión. Sonaba a...

...

"No veo nada está todo muy oscuro" -Abb, despierta- una suave  voz  decía  mi nombre lentamente. -Abb,  escucha-  seguía  hablando.  Mis  ojos se  abrieron,  todo era reluciente. Una niña casi de mi edad se  aproximó.  Tenía  un  pequeño  vestido azul, un moño celeste, pelo café y grandes ojos verdes. -h-hola- dije, tratando de parecer no tan sonrojado -hola, ¿como te encuentras?- preguntó -no lo se- dije -¿en donde estoy?- pregunte. Ella expresó una sonrisa encantadora y me dijo -no tenemos nombre para este  lugar,  ya  que  al  no  tener  nombre  lo  podemos  llamar libre mente según tu decisión- dijo -¿que hago aquí?- pregunte. Su sonrisa se desvaneció -eso no  importa  por  ahora-  dijo  con  preocupación,  agarro  mi  mano  y me dio un paseo por todo  su  mundo.  -esto  es  el  mar-  dijo  -¿sabes  que  es  un mar?- con orgullo respondí -Pffff obvio- ella me dijo -¿has entrado en  el  mar?-  mi sonrisa   desapareció.  -¿esta  permitido?-  pregunte  asombrado  - lo  que  sospeche- dijo  poniendo  una  cara de  coqueta.  -¡vamos  inténtalo!-  al  entrar  no  sentía  las duras botellas que giraban en la ola. El olor era diferente al usual, puesto que

olía a sal en vez de basura. El agua tintada de  un  color  azulado  se  podía  ver mi reflejo en el mar, era transparente y no opaco. Las miles de especies marinas se veían atravesar del agua como corales  y  peces.  -Eso  no  es todo-  exclamó  al salir del agua con migo de la mano. Tapo mis ojos y dijo.

-¿Lo escuchas?- aguarde y espere. El sonido de las olas sin  plástico  era un sonido que tranquilizaba cada parte de mi cuerpo. Con los  ojos  tapados caminamos hacia un lugar donde escuche un tuiteo en mi oído. Me pregunto

-¿Escuchas?- seguí escuchando y seguimos caminando. Luego escuche lo que parecían risas. -¿escuchas?- seguía preguntando. Al destaparme los ojos todo estaba oscuro.

-Nos vemos pronto- dijo su voz -¿e..e..eh como t..te llamas?- pregunte. -PAZ- contestó y se desvaneció en lo oscuro del espacio.

Capítulo 3

-¿Abb? ¿ABBAS?- la voz de mi madre pregunto por mi. No veía  nada.  -No tiene caso... ya llevas un mes en coma y no has despertado... quisiera que  al  menos supieras que  todo  ya  está  mejor,  todos  ríen,  ya  no  existe  la  contaminación  aquí, la guerra seso y los soldados se volvieron  amigos  unos  de  otros...  todos  los humanos somos un país ahora... el mundo cambio, todo está en paz... - dijo

-¿recuerdas el mar donde fuimos? Esta descontaminado,  quisiera  volver  con  la familia. Están construyendo  nuestra casa,  pronto  volveremos  y  espero  que  estés con nosotros...- su llanto seso -en serio  me  siento  mal  por  que  se  que  no podrás ver la paz en la que vivimos...- dijo  y  escuche  que  se  paró.  Abrí  los  ojos  pero seguía sin ver nada y con mis esfuerzos conteste -yo ya escuche la paz-.

Fin

Dedicado a los niños de Siria.


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